TEMPLO DE SAN SEBASTIÁN DE ANALCO

Templo de San Sebastián de Analco

El templo de San Sebastián de Analco está ubicado en el barrio de Analco, uno de los asentamientos fundacionales de la ciudad de Guadalajara, a un costado de la Calzada Independencia (antiguo río de San Juan de Dios) en la ciudad de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

 

Durante la cuarta y última fundación de la ciudad de Guadalajara, el 14 de febrero de 1542, los franciscanos que se habían asentado en Tetlán, cerca de San Pedro Tlaquepaque, por orden de Fray Antonio de Segovia, se trasladan junto con la población indígena (cocas y tecuexes) al oeste de la ciudad, a Analco, que significa “al otro lado del río”(refiriéndose al río de San Juan de Dios) y construyen un convento en lo que hoy es el templo de San José de Analco.

Posteriormente, la población indígena construye una ermita de adobe y zacate cerca de San José, que fue dedicada a San Sebastián Mártir, imagen a la que consideraron milagrosa debido a que según dicen, un miércoles de ceniza, se le vio sudar sangre.

Los cambios en la ermita comienzan en el siglo XVII, cuando la población de Analco comenzó a aumentar, volviéndose un lugar de gran importancia. El edificio recibe una serie de modificaciones, visibles en sus elementos de estilo barroco. La mano de obra indígena, la cual se caracterizaba por sus dotes artísticos, creativos y artesanales, se encargó de la construcción.

En 1696 se consigue la autorización para ampliar la ermita, la cual fue creciendo lentamente hasta formar una nave central (Capilla de San Sebastián) con dos capillas laterales que cruzan al centro (la capilla del Calvario y la capilla de la Virgen de Guadalupe) y finalmente, en 1903 se elevó la bóveda de la nave central para colocar ocho ventanas ovaladas, convirtiéndose en el Templo de San Sebastián de Analco que hoy conocemos.

San Sebastián de Analco es un templo que conserva sus fachadas erigidas en el siglo XVII. Presenta una gran cantidad de símbolos y figuras pertenecientes a las características del arte tequitqui o indocristiano, evidencia de que este arte, no sólo corresponde al siglo XVI, sino que, por lo menos en Jalisco, se extendió hasta el XVII.

El arte tequitqui o indocristiano, son creaciones del siglo XVI conservadas a lo largo del tiempo que muestran la fusión de dos cosmovisiones, en la que los sometidos plasman en su trabajo, tal vez inconscientemente, símbolos de su cultura a la que se aferran a pesar de la imposición del cristianismo. Sin embargo, estos símbolos han sido muy poco estudiados y no conocemos muy bien los significados, por lo que la interpretación de los mismos es abierta.

La cruz atrial, que fue traída desde el convento de Tetlán hasta el atrio de San Sebastián de Analco, presenta los símbolos se la pasión de cristo al frente, pero en el resto de la cruz destaca la ornamentación floral con ramas en espiral.

La presencia de vegetación en la ornamentación tequitqui es una característica muy común entre los símbolos prehispánicos. La ornamentación floral es muy realista y puede apreciarse el gran trabajo realizado por los indígenas.

Referencias Bibliográficas

Gonzalbo, Pilar.  Historia de la educación de la época colonial (México: El Colegio de Michoacán, 1990)

«El Barrio de Analco», Guadalajara: La Ciudad de las Rosas, acceso el 9 de diciembre del 2018. http://guadalajara.net/html/barrios/01.shtml

«San Sebastián de Analco», Descubre Centro GDL, acceso el 8 de diciembre del 2018. http://descubrecentrogdl.com/descubre/33-directorio/templos/123-san-sebastian-de-analco.html

Romano Rodríguez, Ma. Del Carmen. Arte Tequitqui en el siglo XVI novohispano (Puebla: Universidad Autónoma de Puebla, S.A.)